El Agua Con Gas Engorda
Muchas personas intentan llevar una vida más sana cuidando lo que comen y beben, y entre sus opciones de bebidas, consideran alternativas como el agua con gas. Sin embargo, no falta quien se pregunte si el agua con gas engorda, especialmente en contextos de pérdida de peso o dietas. Esta preocupación suele estar basada en mitos o confusión sobre su contenido nutricional y su efecto real sobre el peso corporal. A pesar de que no parece estar a la altura de los refrescos azucarados, hay quienes dudan de si el gas en sí o algún otro factor oculto podría influir negativamente en su figura.
¿Qué es el agua con gas y qué contiene?
Para entender si el agua con gas engorda o no, es importante saber primero qué contiene. El agua con gas es simplemente agua que ha sido infusionada con dióxido de carbono bajo presión, lo que genera las burbujas características. En su forma más básica, no contiene azúcares, calorías, ni grasas.
Distintos tipos de agua con gas
Existen varios tipos de agua con gas en el mercado, lo que puede causar confusión. Algunas opciones incluyen:
– Agua con gas natural: de origen mineral, ya contiene gas desde su fuente.
– Agua con gas carbonatada artificialmente: se le añade dióxido de carbono durante el proceso de embotellado.
– Aguas saborizadas con gas: pueden tener azúcares, edulcorantes artificiales y saborizantes.
Entonces, si el agua con gas es natural o simplemente carbonatada, no hay razón para afirmar que el agua con gas engorda. El problema aparece cuando elegimos variedades con sabores artificiales y azúcares añadidos.
El impacto del gas en el apetito y la saciedad
Uno de los argumentos que se mencionan para sugerir que el agua con gas podría conducir al aumento de peso se relaciona con su posible efecto en el apetito. Algunos estudios han sugerido que el dióxido de carbono puede aumentar la liberación de grelina, la conocida “hormona del hambre”. Esta hormona estimula el apetito, lo que, teóricamente, podría provocar que comamos más.
¿El agua con gas da más hambre?
Un estudio realizado en 2017 evaluó los niveles de grelina en ratas que bebían agua con gas en comparación con las que bebían agua normal. Los resultados mostraron un aumento en los niveles de esta hormona en las ratas que consumían agua carbonatada. No obstante, la extrapolación de estos resultados a humanos aún no está completamente respaldada científicamente.
Además, otras investigaciones sugieren que el agua con gas puede generar sensación de saciedad al provocar distensión abdominal (es decir, sentirnos más llenos), lo cual puede ayudar en algunos casos a controlar el apetito. En este sentido, afirmar que el agua con gas engorda por estimular el hambre es simplificar demasiado una situación que puede variar según cada organismo.
Comparación con otras bebidas
Para establecer si el agua con gas engorda o no, es útil compararla con otras opciones que las personas consumen por igual.
Refrescos convencionales
Un refresco regular contiene grandes cantidades de azúcares y calorías vacías. Estos productos elevan los niveles de glucosa en sangre, contribuyen a la acumulación de grasa y pueden generar problemas como la resistencia a la insulina. Frente a esto, el agua con gas sin azúcar no tiene ninguna caloría, por lo tanto, su impacto sobre el peso corporal es inexistente o nulo.
Bebidas 0 azúcar y bebidas energéticas
Muchas aguas con gas saborizadas dicen ser «cero azúcar», aunque algunas contienen edulcorantes artificiales cuyos efectos a largo plazo siguen bajo estudio. Si bien no aportan calorías directamente, su consumo en exceso podría influir en la percepción del dulzor y mantener un deseo persistente por sabores dulces, lo que sí podría llevarnos a inclinar la dieta hacia opciones calóricas. Aun así, decir directamente que el agua con gas engorda por esto es ir demasiado lejos sin más evidencias.
Influencia en la digestión y la retención de gases
El agua con gas, por su contenido de dióxido de carbono, tiene un efecto directo sobre el sistema digestivo. Algunas personas reportan hinchazón, gases o incluso molestias estomacales después de ingerirla. Esta sensación, aunque temporal, puede dar la impresión de ganancia de peso cuando en realidad solo se trata de distensión abdominal.
¿La hinchazón se traduce en ganancia de peso?
No. El peso corporal refleja la acumulación de grasa, músculo, líquidos o alimentos en el organismo. La distensión causada por el gas es simplemente transitoria y no implica un cambio real en la composición corporal. Por esta razón, aunque sientas el abdomen inflamado después de beber agua con gas, eso no significa en ningún caso que el agua con gas haga engordar.
Hay excepciones: ¿cuándo el agua con gas puede contribuir al aumento de peso?
En algunos casos particulares, el consumo habitual de agua con gas saborizada puede tener un impacto visible en el peso. Esto ocurre especialmente cuando contienen azúcar o se consumen con acompañamientos calóricos como snacks altamente procesados. Además, si la persona se sugestiona al sentir más hambre después de tomar agua carbonatada y, como resultado, ingiere más comida de lo habitual, podría haber una correlación indirecta con la ganancia de peso.
No obstante, señalar que el agua con gas engorda por esta vía implicaría más bien que su consumo afecta a los hábitos alimenticios de forma secundaria. En otras palabras, no es esta agua la que tiene calorías o engorda por sí sola, sino lo que provoca en el comportamiento de la persona.
¿El agua con gas ayuda o dificulta bajar de peso?
Lejos de provocar aumento de peso, muchas personas optan por el agua con gas como alternativa al consumo de refrescos endulzados cuando están en un proceso de pérdida de peso. Al mantenerse libre de calorías y ofrecer una experiencia sensorial similar a la del refresco en cuanto a su efervescencia, puede ayudar a migrar hacia hábitos más saludables.
Al beber agua con gas en lugar de bebidas calóricas, se reduce la ingesta total energética diaria. Por eso, en determinados planes alimenticios orientados al adelgazamiento, puede actuar como una aliada al brindar variedad sin comprometer la cantidad de calorías consumidas.
Consejos para elegir un agua con gas saludable
Si decides incluir agua con gas en tu dieta, toma en cuenta las siguientes recomendaciones:
– Lee siempre la etiqueta nutricional.
– Elige versiones que no tengan azúcares añadidos ni saborizantes artificiales.
– Prefiere el agua con gas natural o sin aditivos.
– Considera tu tolerancia digestiva; si notas que te genera molestias, regula la frecuencia de consumo.
Preguntas y respuestas
¿Beber agua con gas engorda?
No, el agua con gas no tiene calorías si es natural o no contiene azúcar añadida. Por tanto, no engorda por sí misma.
¿Las aguas saborizadas con gas afectan el peso?
Si contienen azúcar o calorías, sí pueden influir en el aumento de peso. Es importante leer bien las etiquetas y evitar aquellas con ingredientes añadidos.
¿El gas del agua puede causar hinchazón abdominal?
Sí, el dióxido de carbono puede provocar gases o sensación de distensión, pero esto no equivale a ganancia de peso real.
¿Puede el agua con gas estimular el hambre?
En algunos estudios se ha sugerido un incremento en la hormona del hambre (grelina) con el consumo de agua carbonatada, pero los resultados no son concluyentes en humanos.
¿Se puede consumir agua con gas durante una dieta para bajar de peso?
Sí, de hecho, puede ser una buena opción para sustituir bebidas azucaradas, siempre que no contenga azúcares ni colorantes añadidos.
En resumen, decir que el agua con gas engorda es una afirmación infundada si se considera en su forma pura y sin añadidos. Su inclusión en una dieta equilibrada es segura y puede incluso ayudar a evitar el consumo de bebidas menos saludables.
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